ICAL
Hay recuerdos que permanecen intactos durante décadas, aunque los objetos que los acompañaron hayan desaparecido y las personas con las que se compartieron ya no estén. Una pelota, una muñeca, un juguete de madera o una tarde de juegos pueden seguir vivos en la memoria de quienes los disfrutaron durante su infancia. Pero ¿cómo serían aquellas escenas si pudieran volver a contemplarse? Esa es la pregunta que se hizo Lucía Galindo, una joven salmantina de 23 años que encontró en la inteligencia artificial una manera de acercarse a las historias que guardan las personas mayores. Lo que comenzó como un proyecto universitario terminó cruzando las puertas del Festival Internacional de Cine de Ourense (OUFF), donde su trabajo fue proyectado en una sesión especial y ella misma fue invitada a participar en un coloquio.