María López / ICAL
Cada mañana, Nila abre la puerta de su casa como lleva haciendo toda la vida. Sale a dar un paseo cuándo el calor lo permite, riega sus plantas, hace las pequeñas tareas de casa y disfruta del silencio de un pueblo donde todos se conocen. Tiene familia en Madrid, pero ella no quiere marcharse de Pobladura del Valle, en Zamora, en la casa que la vio crecer. “Mientras pueda, quiero seguir viviendo en mi casa”, reconoce a la Agencia Ical con una sonrisa.